lunes, 1 de octubre de 2012

“TROPA Y MARINERÍA”




     Hojeando el BOE en busca de recortes, hallo el exceso, la inútil fronda legislativa que nos asfixia. En esta ocasión en una Orden de Presidencia referida a la Guardia Civil. El hallazgo me lleva a reflexionar sobre lo escaso de su presencia, por lo que me animo a leerla en la esperanza de poder resolver el enigma. La idea fuerza que transmite, hasta la náusea, es lo indiscutible de su carácter militar y su vinculación con el ejército.
     Uno de sus artículos habla de la obligación de los guardia civiles “de saludar a la bandera de los buques de la Armada al embarcar y desembarcar, así como a los patrulleros oceánicos de la Guardia Civil.
     Más adelante ordena que en la entrada de sus instalaciones, en lugar visible y junto a su emblema figuren un par de frases míticas.
     De ambos mandatos se colige que la redacción obedece a los dictados de un alegre corazón naval y un frustrado espíritu castrense.
     La cuestión es que si Ud. ciudadano acude a un cuartel en demanda de auxilio encontrará escrito en su frontispicio lo siguiente: “Casa cuartel de la GC”, “Ministerio del Interior”, “todo por la patria”, “el honor es la principal divisa”, “llame al 062.”
     Que la puerta cerrada y el escueto número no le confundan, ni Ud. ha retrocedido en el tiempo, ni han desertado ellos de su misión, es solo que pasean sonámbulos por los viejos malecones portuarios saludando buques oceánicos.
La estupidez, civil o militar, puede llegar a ser presidencial.

martes, 25 de septiembre de 2012

LA SIESTA DEL DRAGÓN



     Se tuvo D. Santiago que morir de un sueño: soñando. Ni aún en esas lides lo imaginó, y es que no nació para esa mansa muerte y si lo hizo es porque el destino, esta visto, no lo escribimos los hombres sino los dioses. Los suyos de: revolución, ideolología, camaradería, barricada, idea, raza y rabia. Dioses sociales cuando tocaba y asociales cuando se necesitaba. Dioses mortales en su condición de hombres.  Dioses obreros. Dioses asalariados. Dioses ateos. Dioses de pies de barro y cabeza de acero. Dioses útiles como herramientas. Dioses de hombres para los hombres. Sus dioses D. Santiago, los que sin duda escribieron su suerte al margen de su arrojo, ese que le hacía merecedor de otra muerte.
     Nació Ud. para morir de pie, luchando, disponiendo, convenciendo, imponiendo. Nació Ud. en un tiempo convulso, necesitado de esa suerte de coraje. Un tiempo que no se puede juzgar, que no es legítimo hacerlo, a luz de este nuestro mansurrón tiempo de consumismo y estado de bienestar. Fue el suyo de arrojo y rebeldía, el que demandaba la necesidad, la que ordenaba la injusticia, y a él se entregó sin reservas y de esa entrega halla Ud. mi humilde consideración.
     Se le despide hoy como padre de la transición, ese servicio póstumo en que se apeó de la rebeldía para ser la peluca de un muñeco que es la viva estampa de todos los vicios patrios. Qué pena que le cogiera ya en horas de siesta esa fiesta de consensos de casino y maneras de tahúr.



jueves, 20 de septiembre de 2012

INDEPENDIENTEMENTE



      La independencia es por sí un valor supremo, tanto en lo individual como en lo colectivo, no en vano proyecta al sujeto y al grupo a un plano de autosuficiencia a todas luces encomiable. Es más, es por los esforzados vericuetos de su ser por donde hombres y pueblos acceden a esa necesaria madurez que nos distingue con el don de la responsabilidad aceptada y cumplida.
      Siendo esa su naturaleza cabe preguntarse por qué en la boca de los independentistas suena ofensiva y egoísta. Juzgo que es porque se exige sobre la premisa de una dudosa superioridad ética y cultural. Y bajo la injusta y constante acusación de agravio y expolio. Porque se reclama afirmándose en la negación del otro. Porque es excluyente, y es que son muchos las personas que entienden que cuando afirman no querer ser españoles no quieren decir que reniegan de una nación en común sino que no quieren ser como ellos, que abominan de ellos porque no los sienten ni ejemplares ni dignos de compartir ningún aspecto de  la convivencia. Se hace así mismo infame porque se realiza sobre la base de un derecho de propiedad ilegítimo, el que nace de la contingencia de haber nacido en un determinado territorio. Derecho que creen les otorga el privilegio de poder decir quién y en qué condiciones puede transitar y permanecer en él y quién no.
      Mi mirada puede resultar injusta, tanto quizás como que se nos haga sentir como parásitos que hemos vivido y vivimos a sus expensas.
José Romero P. Seguín. 

jueves, 26 de julio de 2012

“LOS FELICES ZP”





En estas vísperas de nada como no recordar aquello días de todo en los que fuimos, al calor de la almoneda en que se convirtió lo público y lo privado: pacifista, antifranquistas, feministas, marxistas, laicistas y nacionalistas a la par que universales.
Las ministras se retrataban vestidas de marca en Vogue y de “African” en Maputo. Los ministros discurseaban  a modo de Dylan. El presidente ataviado de inmaculado azafrán quemaba barritas de incienso en el nombre de la paz.
Desbordadas las arcas y enloquecida la banca, no había ocurrencia que se antojara imposible ni mes sin su  navidad. Se decoró a golpe de talonario y Barceló la cúpula de la sala de los Derechos Humanos de la ONU.  Pagamos, sin ir a escote, la quimera de la fraternal Alianza de Civilizaciones. Gano Ala la batalla a Yavé por aquello, se decía, de ser asunto cultural y no papal. Se le prometió a ETA más de lo que ésta en su vesania soñara. Se habló sin tabú de nación de naciones. Se reescribieron los estatutos de autonomía a modo de desagravio y a mayor gloría del privilegio. Se cambio la didáctica Prisa por la histriónica Mediapro: todo era risa. Se hablaba de ética política en la Noria y de sociología en Sálvame.
Alcanzamos la modernidad con modales de nuevos ricos. Fuimos torpe y atropelladamente lo que había sido Europa. Indianos de andar por casa, hicimos fortuna en el solar de enfrente y lo gastamos, ¡que coño!, alegremente. ¡Felices, felicísimos ZP!

martes, 17 de julio de 2012

CARÁCTER Y SANTIDAD





A inicio de año un joven de Verín con antecedentes penales y penosa economía roba del interior de la iglesia de Stª María de Soutochao, ayuntamiento de Vilardevós, una humilde talla de San Pedro. Copia de otra de madera sustraída con anterioridad. El párroco denuncia el robo ante la Guardia Civil y el santo pone el asunto en manos de Moisés, a juzgar por la concatenación de infortunios sufridos por el ladrón. Resultado, a los pocos meses esta persona abandona la imagen y se entrega tras haber perdido en dos meses: el vehículo en un accidente, a la novia en una desavenencia, el trabajo y dos tendones en un incidente.
En Santiago de Compostela, otro santo, catedralicio este,  y patrón de las Españas, Santiago “mata moros”, para más señas, consiente sin gesto de justicia ni atisbo de venganza que el “chispas” de la Catedral no conforme con, supuestamente, expoliar cepillos y otros objetos por valor de cientos de miles de euros, se lleve tan impune como cierto el Códice Calixtino, so pretexto de hacer sufrir al Deán por negarle la cuantiosa indemnización que exigía
Las comparaciones son odiosas, lo sé, también lo tornadizo del ánimo de los santos, se ve que el de Soutochao no estaba de humor, pero no me negaran que entre un hecho y el otro media un abismo, que no hay proporcionalidad, que uno en su idiocia se llevó un imagen de escayola y el otro en su avaricia iba camino de recrear la Catedral en su pisito de Milladoiro.


miércoles, 11 de julio de 2012

CIENCIA Y TEOLOGÍA




Parte de la comunidad científica trabaja a fin de colmar las necesidades existenciales del hombre, es, por tanto, netamente demostrativa y laica.
Existe otra veladamente especulativa que abjura de dioses y religiones para ir fundando a través de la crítica empírica de la narrativa sagrada otro culto, otra fe. En el estúpida creencia, cuando mejor, de que refutando los hechos en ella narrados y tomados como ciertos por el dogma se puede llegar a liberar al hombre de la acuciante necesidad de dios.
La angustia de dios nace en el hombre de la mano de su incertidumbre frente al destino y su fragilidad existencial. Debe pues ese corpus científico buscar curar esa herida allí donde nace, en la mente del hombre y no en el cosmos.
Contradecir en este ámbito a dios es afirmarlo, porque el constatar la asombrosa complejidad de lo creador no implica, sino en boca de miserables, desdoro hacia el creador, caso de existir, sino todo lo contrario.
La idea de dios se combate en el hombre a través de la ilustración de su mente sanándola del miedo que lo ata a la necesidad de imaginarlo.
Indagar pues en los orígenes del universo es hermoso pero quizás baste para ello acelerar ideas y no partículas, filosofar, en una palabra, porque al final el origen quizá sea solo la trascendental pregunta que se formula un ser incapaz de comprender lo eterno y de abarcar lo infinito.
Y en último caso, conocer el origen ni contradice ni afirma el fin.

lunes, 2 de julio de 2012


FÚTBOL ES FÚTBOL”
      Sentenció un mago del balón en el afán de expresar lo incierto de este deporte que tanto se asemeja a la vida. Al igual que ella se forja exacto en la cabeza y ejecuta inexacto en los pies.
El hombre halla en sus quehaceres cotidianos buen oficio y consejo en las manos. Alcanzando a recrear con tal exactitud aquello que vislumbra que a menudo se le incendia de belleza.
     De las manos se espera mucho, de los pies solo la bondad del paso, la caridad de sostenernos. Nada desde luego capaz de sublimarnos. Y de pronto nos topamos con el balón y a golpe de pie lo tocamos, conducimos y dirigimos, antojándosenos mágica tal habilidad. Qué decir sin nombrar el delirio cuando la balompédica sonata la ejecuta un virtuoso.
      Y si los pies son capaces por qué no toda nuestra anatomía, y en ese envite no hay víscera que no se exprese natural y gozosa. Partiendo de ahí el espectáculo está asegurado, cabe todo: comer, beber, gritar, insultar, emocionarse, expresarse, en fin, sin otro cuidado que el de no tenerlo. En esa liberalidad de darte todo sin exigirte a cambio nada se basa el éxito del fútbol. No seamos pues exigentes con él, a la postre sólo es lo que es y eso lo saben hasta los pies.
     Economía por el contrario, es incertidumbre, lo sé, pero no me negarán que viendo lo mal que nos va en esa cerebral batalla y lo bien en la lid deportiva no apetece acordarse de la madre del árbitro y gritar: “Con los pies Mariano, con los pies.”
José Romero P. Seguín.