jueves, 26 de julio de 2012

“LOS FELICES ZP”





En estas vísperas de nada como no recordar aquello días de todo en los que fuimos, al calor de la almoneda en que se convirtió lo público y lo privado: pacifista, antifranquistas, feministas, marxistas, laicistas y nacionalistas a la par que universales.
Las ministras se retrataban vestidas de marca en Vogue y de “African” en Maputo. Los ministros discurseaban  a modo de Dylan. El presidente ataviado de inmaculado azafrán quemaba barritas de incienso en el nombre de la paz.
Desbordadas las arcas y enloquecida la banca, no había ocurrencia que se antojara imposible ni mes sin su  navidad. Se decoró a golpe de talonario y Barceló la cúpula de la sala de los Derechos Humanos de la ONU.  Pagamos, sin ir a escote, la quimera de la fraternal Alianza de Civilizaciones. Gano Ala la batalla a Yavé por aquello, se decía, de ser asunto cultural y no papal. Se le prometió a ETA más de lo que ésta en su vesania soñara. Se habló sin tabú de nación de naciones. Se reescribieron los estatutos de autonomía a modo de desagravio y a mayor gloría del privilegio. Se cambio la didáctica Prisa por la histriónica Mediapro: todo era risa. Se hablaba de ética política en la Noria y de sociología en Sálvame.
Alcanzamos la modernidad con modales de nuevos ricos. Fuimos torpe y atropelladamente lo que había sido Europa. Indianos de andar por casa, hicimos fortuna en el solar de enfrente y lo gastamos, ¡que coño!, alegremente. ¡Felices, felicísimos ZP!

martes, 17 de julio de 2012

CARÁCTER Y SANTIDAD





A inicio de año un joven de Verín con antecedentes penales y penosa economía roba del interior de la iglesia de Stª María de Soutochao, ayuntamiento de Vilardevós, una humilde talla de San Pedro. Copia de otra de madera sustraída con anterioridad. El párroco denuncia el robo ante la Guardia Civil y el santo pone el asunto en manos de Moisés, a juzgar por la concatenación de infortunios sufridos por el ladrón. Resultado, a los pocos meses esta persona abandona la imagen y se entrega tras haber perdido en dos meses: el vehículo en un accidente, a la novia en una desavenencia, el trabajo y dos tendones en un incidente.
En Santiago de Compostela, otro santo, catedralicio este,  y patrón de las Españas, Santiago “mata moros”, para más señas, consiente sin gesto de justicia ni atisbo de venganza que el “chispas” de la Catedral no conforme con, supuestamente, expoliar cepillos y otros objetos por valor de cientos de miles de euros, se lleve tan impune como cierto el Códice Calixtino, so pretexto de hacer sufrir al Deán por negarle la cuantiosa indemnización que exigía
Las comparaciones son odiosas, lo sé, también lo tornadizo del ánimo de los santos, se ve que el de Soutochao no estaba de humor, pero no me negaran que entre un hecho y el otro media un abismo, que no hay proporcionalidad, que uno en su idiocia se llevó un imagen de escayola y el otro en su avaricia iba camino de recrear la Catedral en su pisito de Milladoiro.


miércoles, 11 de julio de 2012

CIENCIA Y TEOLOGÍA




Parte de la comunidad científica trabaja a fin de colmar las necesidades existenciales del hombre, es, por tanto, netamente demostrativa y laica.
Existe otra veladamente especulativa que abjura de dioses y religiones para ir fundando a través de la crítica empírica de la narrativa sagrada otro culto, otra fe. En el estúpida creencia, cuando mejor, de que refutando los hechos en ella narrados y tomados como ciertos por el dogma se puede llegar a liberar al hombre de la acuciante necesidad de dios.
La angustia de dios nace en el hombre de la mano de su incertidumbre frente al destino y su fragilidad existencial. Debe pues ese corpus científico buscar curar esa herida allí donde nace, en la mente del hombre y no en el cosmos.
Contradecir en este ámbito a dios es afirmarlo, porque el constatar la asombrosa complejidad de lo creador no implica, sino en boca de miserables, desdoro hacia el creador, caso de existir, sino todo lo contrario.
La idea de dios se combate en el hombre a través de la ilustración de su mente sanándola del miedo que lo ata a la necesidad de imaginarlo.
Indagar pues en los orígenes del universo es hermoso pero quizás baste para ello acelerar ideas y no partículas, filosofar, en una palabra, porque al final el origen quizá sea solo la trascendental pregunta que se formula un ser incapaz de comprender lo eterno y de abarcar lo infinito.
Y en último caso, conocer el origen ni contradice ni afirma el fin.

lunes, 2 de julio de 2012


FÚTBOL ES FÚTBOL”
      Sentenció un mago del balón en el afán de expresar lo incierto de este deporte que tanto se asemeja a la vida. Al igual que ella se forja exacto en la cabeza y ejecuta inexacto en los pies.
El hombre halla en sus quehaceres cotidianos buen oficio y consejo en las manos. Alcanzando a recrear con tal exactitud aquello que vislumbra que a menudo se le incendia de belleza.
     De las manos se espera mucho, de los pies solo la bondad del paso, la caridad de sostenernos. Nada desde luego capaz de sublimarnos. Y de pronto nos topamos con el balón y a golpe de pie lo tocamos, conducimos y dirigimos, antojándosenos mágica tal habilidad. Qué decir sin nombrar el delirio cuando la balompédica sonata la ejecuta un virtuoso.
      Y si los pies son capaces por qué no toda nuestra anatomía, y en ese envite no hay víscera que no se exprese natural y gozosa. Partiendo de ahí el espectáculo está asegurado, cabe todo: comer, beber, gritar, insultar, emocionarse, expresarse, en fin, sin otro cuidado que el de no tenerlo. En esa liberalidad de darte todo sin exigirte a cambio nada se basa el éxito del fútbol. No seamos pues exigentes con él, a la postre sólo es lo que es y eso lo saben hasta los pies.
     Economía por el contrario, es incertidumbre, lo sé, pero no me negarán que viendo lo mal que nos va en esa cerebral batalla y lo bien en la lid deportiva no apetece acordarse de la madre del árbitro y gritar: “Con los pies Mariano, con los pies.”
José Romero P. Seguín.  

lunes, 25 de junio de 2012

MARCHA MINERA



      “Andaban, y al andar cantaban. Eterna memoria…”. Con esta frase inicia B. Pasternak la épica humana e intelectual del “Doctor Zhivago”. Hermosa clave en la que caminan hoy los mineros asturianos, leoneses y aragoneses, entonando alto el limpio himno de su dignidad en favor del pan que se deben y deben a sus familias, ese blanco pan que vienen batallando en el negro sudor de la mina.
      Falta de rentabilidad del carbón, esa es la sentencia que los condena a la amarga realidad de ser y sentirse inútiles y gravoso para nuestro maltrecho ser económico. Y ellos, veta mineral de carne y brava ternura se rebelan reivindicándose imprescindibles en su condición de hombres y trabajadores.
      Hay seres que parecen condenados a nacer y morir en la grave falta de no merecer cuidado, así es con ellos, porque si despiadada fue la exigencia que los llevó a descender a las entrañas de la tierra en busca del negro motor de nuestra civilizada prosperidad, no lo es menos la injusta acusación que hoy recae sobre ellos.
      El estado puede exigirles cordura en la protesta, resignación en la adversidad, desistimiento, en suma, de la defensa de una actividad fenecida. Por el contrario, un pueblo no puede hacerlo, por la sencilla razón de que son carne de su carne. Por eso, mientras ellos caminen ese pueblo ha de ser “los pies, los caballos y ese soplo de viento, que no sólo lo parece, sino, que continúa su canto en las pausas”, tal como advirtió el poeta.


martes, 19 de junio de 2012

EL SER Y LA SIGLA



      Siguiendo en los distintos medios de comunicación el esperpento diario de la tropa política no cabe sino preguntarse irónico, ¿dónde ocurrieron éstos? En fin, que no parecen de este mundo, tampoco del otro, porque vivos sin que son. De otro planeta, aventuramos, pero para qué engañarnos, su constitución anatómica amén de sus nombres y apellidos los ubican en el género y en lo geográfico, de qué sino se iban a apellidar Pérez los Rubalcaba y llamarse Mariano los Rajoy. Son de aquí, de las calles de nuestros ocurrentes pueblos y ciudades, es más, se hallan inscritos en los libros de ocurrencias civiles. Son hijos de padres y madres como las nuestras, sólo que más mentadas por mor del mal talante que nos gastamos.
       Para esclarecer el misterio de porque se nos antojan tan distintos y distantes tomemos prestado un sacerdote, entra el aspirante en el seminario siendo, pongamos, de Ourense y sale universal, y no por su domino del latín, sino porque la iglesia ha obrado el milagro de vaciarlo para colocar dentro un cura, de ahí que parezcan cortados todos por el mismo patrón. Pues igual al político, entra en la organización entero y sale partido, no digo roto, sino pura sigla: PP, PSOE, CIU, PNV. De hecho las votamos en la difuminada piel de un puñado de hombres y mujeres cuya noción de servicio ha sido pervertida por una rutina que ellos pomposamente tildan de coherencia y un ideario de conveniencias que nombran ideología.
José Romero P. Seguín.

miércoles, 13 de junio de 2012

LA PARADOJA DEL ICEBERG



      Si nos intervienen como Estado nos morderá la negra boca de la ruina, si por el contrario el gobierno consigue evitarlo seguiremos en las manos de la soberbia que nos ha llevado a esta ruinosa situación. Esa que nos atenaza orgullosa aún en los agónicos días de nuestra maltrecha economía.
      De esta fatal eventualidad cabe discernir que el dilema que se nos plantea es tener que elegir entre tocar fondo en el mismísimo corazón de la realidad o seguir colgados de la vana altivez de vivir de prestado con ínfulas de rico. Es decir, transitar por este atolladero de calamidades sin haber analizado y corregido en la medida de lo posible las casusas que lo provocaron y sin tener una visión real de nuestras posibilidades.
      La historia nos llama a una tarea de magnitudes épicas a la que solo podremos hacer frente siendo capaces de ponernos de acuerdo en la construcción de un estado moderno y equilibrado tanto en lo administrativo como en lo político. Un estado, en definitiva, capaz de dar respuestas ágiles y responsables a las necesidades reales de la sociedad a que sirve bajo el imperio de la  ley.
      A día de hoy la perversión del sistema es de tal calado que nos vemos en la absurda necesidad de tener que salvar a aquellos que nos hunden, llámense: gobiernos, banqueros o instituciones.  Es, para que se hagan idea cabal de la paradoja, como si la tripulación y el pasaje del Titanic se afanaran durante el naufragio en salvar al iceberg.
José Romero P.Seguín.